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DISCURSO DE BENEDICTO XVI EN SU VISITA AL PONTIFICIO INSTITUTO DE MÚSICA SACRA |
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CIUDAD DEL VATICANO. A las 11:00 horas de esta mañana de sábado 13 de Octubre el Papa Benedicto XVI visitó la Sede del Pontificio Instituto de Música Sacra. A su llegada fue recibido por el Gran Canciller del Pontificio Instituto, Cardenal Zenon Grocholewski, y por el Presidente Monseñor Valentín Miserachs Grau.
Esperaban el interior de la Iglesia los Docentes y Estudiantes del Instituto junto con los Benefactores invitados. Después de un momento de Adoración al Santísimo Sacramento, el Cardenal Zenon Grocholewski, dirigió un saludo al Santo Padre quien pronunció el siguiente discurso:
“Venerados hermanos en el Episcopado y en el Sacerdocio
Queridos Profesores y Estudiantes
del Pontificio Instituto de Música Sacra:
En el memorable día del 21 de Noviembre de 1985, mi amado Predecesor, Papa Juan Pablo II, cuando visitó este "aedes Sancti Hieronymi de Urbe", que desde su fundación en 1932, por decisión del Papa Pio XI, una electa comunidad de monjes benedictinos habían trabajado arduamente en la revisión de la Biblia Vulgata. Era el momento el cual, por voluntad de la Santa Sede, el Pontificio Instituto de Música Sacra era transferido aquí, desde la vieja sede del Palacio del Apolinar en la histórica Sala Gregorio XIII, la Sala Académica o Aula Magna del Instituto, que se llama, por así decir el "santuario" donde se interpretan las solemnes academias y los conciertos. El gran órgano, donado al Papa Pio XI por Madame Justine Ward en 1932, ha sido integralmente restaurado con la generosa contribución del Gobierno de la "Generalitat de Catalunya". Saludo en este momento a los representantes del gobierno aquí presentes.
He venido con alegría a la sede didáctica del Pontificio Instituto de Música Sacra, completamente renovada. Con esta mi visita vengo a inaugurar y bendecir los imponentes trabajos de restauración efectuados en los últimos años por iniciativa de la Santa Sede con la significativa contribución de varios benefactores, como la "Fondazione Pro Musica e Arte Sacra", que ha curado la restauración integral de la Biblioteca. Intento idealmente inaugurar y bendecir las restauraciones efectuadas en la Sala Académica, el palco, el gran órgano mencionado, del magnífico pianoforte colocado, donado por Telecom Italia Mobile al amado Papa Juan Pablo II para "su" Instituto de Música Sacra.
Deseo ahora manifestar mi reconocimiento al Señor Cardenal Zenon Grocholewski, Prefecto de la Congregación para la Educación Católica y vuestro Gran Canciller, por las corteses expresiones que me dirigió en vuestro nombre al inicio. Confirmo mi voluntad y mi estimación, así como mi complacimiento por los trabajos del Cuerpo Académico y a su Presidente, por su responsabilidad y apreciada profesionalidad. Mi saludo a todos los presentes, a los familiares con los niños y los amigos que los acompañan, a los oficiales, al personal, a los alumnos y residentes al igual que a los representantes de la Consociatio Internationalis Musicae Sacrae e della Foederatio Internationalis Pueri Cantores.
Vuestro Pontificio Instituto ha avanzado a grandes pasos desde el centenario de su fundación a instancia del Santo Pontífice Pio X, el cual erigió en 1911 con el Breve Expleverunt desiderii la "Scuola Superiore di Musica Sacra"; esta, tras las intervenciones sucesivas de Benedicto XV y de Pio XI, se convirtiera con la Constitución Apostólica Deus scientiarum Dominus de Pio XI, en el Pontificio Instituto de Música Sacra, activamente empeñado hasta hoy en el cumplimento de su misión originaria de servicio de la Iglesia universal. Numerosos estudiantes, venidos aquí de todas partes del mundo para formarse en la disciplina de la música sacra, para a su vez convertirse en instructores en sus iglesias locales. ¡Y los que fueron durante casi un siglo! Me complace en esta ocasión enviar un cariñoso saludo a quienes en su espléndida longevidad, representan un poco de la "memoria histórica" del Instituto como otras tantas personas que han trabajo aquí: al Maestro Monseñor Domenico Bartolucci.
Me es grato, aquí en esta sede recordar lo que dispone en mérito a la música sacra el Concilio Vaticano II: moviéndose en la línea de tradición secular, el Concilio afirma que "constituye un tesoro de valor inestimable que sobresale entre las otras expresiones del arte, especialmente el hecho de que el canto Sacro, unido a las palabras, es parte necesaria e integrante de la solemne liturgia” (Sacrosanctum Concilium, 112). Cómo rica tradición bíblica y patrística hace hincapié en la eficacia de la música sacra para mover los corazones, elevarlos y penetrar, por así decirlo, ¡en la intimidad de la misma vida de Dios! Bien consciente de ello, Juan Pablo II observaba que, hoy como siempre, tres características que distinguen la música sagrada litúrgica: "santidad", el "verdadero arte", la "universalidad", la posibilidad de ser propuesta a cualquier pueblo o tipo de asamblea (cfr chirografo "Mosso dal vivo desiderio" del 22 novembre 2003).
Precisamente en vista de ello, la Autoridad eclesiástica debe comprometerse y guiar sabiamente el desarrollo de este exigente género de música, que es un tesoro, pero tratando de heredar del pasado la novedad del presente, para resumir en una digna síntesis la noble misión que ha sido reservada en servicio divino. Estoy seguro de que el Pontificio Instituto de Música Sacra, en armoniosa sintonía con la Congregación para el Culto Divino, no dejará de ofrecer su contribución para una "revisión" en nuestros tiempos de la preciosa tradición de la cual es rica la música sacra. A vosotros, queridísimos profesores y alumnos de este Pontificio Instituto, encomiendo esta apasionante y exigente tarea, en la conciencia de que constituye un valor de gran relevancia en la vida misma de la Iglesia.
Invoco para ustedes la protección materna de Nuestra Señora del Magnificat y la intercesión de San Gregorio Magno y de Santa Cecilia, de mi parte os aseguro mi constante recuerdo en la oración. Mientras deseo que el nuevo año académico que está a por iniciar este lleno de la gracia para cada uno de vosotros, a todos imparto de corazón mi Bendición Apostólica”.
(Traducción del original italiano: www.ssbenedictoxvi.org)
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana
Al terminar el discurso, S.S. Benedicto XVI, proveniente de la iglesia atravesó el claustro el Instituto y bendijo la placa que recordará la visita. En la Biblioteca le fueron mostrados algunos trabajos. Después de visitar la biblioteca, el Papa dejó el Pontificio Instituto de Música Sacra y regresó al Vaticano. |
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